Caravaca ha vivido en la historia los avatares propios de las invasiones y continuas incursiones de los enemigos musulmanes; esta realidad ha generado un rico acopio de leyendas que adornan la historia local.
Es de resaltar la visita que realizó a Caravaca el rey Fernando el Católico en 1488, a punto de concluir la Reconquista. En su visita adoró la santa reliquia y regaló a su Real Capilla una lámpara de plata que, aunque transformada en el siglo XVIII, aún cuelga en el presbiterio situado en el santuario de la excelsa patrona.