Su pasado militar y religioso ha dejado un patrimonio histórico-artístico relevante, prendido en las murallas medievales del castillo, el santuario de la Vera Cruz, que custodia la reliquia, la iglesia del Salvador, y los monasterios del Carmen, fundación directa de San Juan de la Cruz y de San José, fundación de Santa Teresa de Jesús.
La densa historia acaecida alrededor de la tradición histórica de la aparición de la Cruz ha hecho posible la presencia de un vasto patrimonio histórico-artístico en la ciudad de Caravaca. Sin embargo, hay que remontarse al Paleolítico Medio para apuntar el primer vestigio patrimonial en la Cueva negra, en el paraje de El Estrecho, junto al cauce del río Quípar a su paso por La Encarnación. Yacimientos prehistóricos: las cuevas sepulcrales de Los Alcores y La Represa, así como los poblados de Casa Noguera, El Estrecho y La aldea de Archivel, pertenecientes
a la edad del Cobre; el poblado de la Placica de Armas, de la edad del Bronce, en su franja argárica, y de donde se extrajo la Diadema de oro que hoy conserva el Museo Arqueológico Nacional; el poblado ibero de Villares; el Centauro de Los Royos, también ibero; el poblado ibero-romano de Villaricos; el santuario romano tardo-republicano del cerro de la Ermita; La Villa y termas romanas de El Empalme; la Villa romana de Singla; la llamada Cueva del rey Moro, de época musulmana; el castillo de Celda, también de la Edad Media, forman, en su totalidad, un acervo patrimonial de primer orden, cuyo mayor exponente se encuentra en el paraje de La Encarnación, a escasos 12 kilómetros de Caravaca de la Cruz.